Tener poco menos de cuatro años y una papá enfermo de Boca que, mientras escucha la radio a todo volumen grita: "vamos Boquita, vamos Betito, vamos Boquita" en el bautismo de tu prima, te marca.Lágrimas rodando por la cara de mi viejo, la abuela Beba que sale a buscar una bandera gigante, el abuelo Cunte sonando la alarma, mi tío Gogo haciéndole gestos obsenos a mi tío Gustavo (el cuñado gallina que siempre se come todas las gastadas) y mi tía Victoria levantándome en brazos y llevándome al auto para ir al Obelisco, son recuerdos que quedaron grabados en mi mente para siempre.
Fue por eso que a los siete años, en la edad que los chicos tienen dibujo y aprenden las mezclas de los colores, me vi obligada a dejar el rosa de lado y tomé el verde como color favorito. "Rosa es rojo y blanco, papá se va a enojar" fue mi tierno razonamiento.
El Apertura 1992 me marcó a fuego, fue mi bautismo xeneize y gracias a él supe adoptar a Alberto "El Beto Mágico" Márcico como ídolo futbolístico absoluto.
Boca campión Bedo Maquico, papi.
El Apertura 1992 me marcó a fuego, fue mi bautismo xeneize y gracias a él supe adoptar a Alberto "El Beto Mágico" Márcico como ídolo futbolístico absoluto.
Boca campión Bedo Maquico, papi.